Noticias del Espacio (http://espacionoticia.blogspot.com)

09 abril 2007

Despega nave rusa con turista espacial rumbo a EEI


Una nave espacial rusa Soyuz, que transporta al quinto turista espacial del mundo y a dos tripulantes para la Estación Espacial Internacional (EEI) despegó el día 7 por la noche de su plataforma de lanzamiento en la estepa de Kazajstán.

Los cosmonautas rusos Fyodor Yurchikhin y Oleg Kotov, la decimoquinta tripulación de la EEI, junto con el turista estadounidense Charles Simonyi, manejan la nave que despegó a las 9: 31 p.m. hora de Moscú (17:31 GMT) del cosmódromo Baikonur en Kazajstán.

Simonyi, de 58 años, estará en órbita durante 12 días, y después regresará con la decimocuarta tripulación residente de la EEI integrada por Mikhail Tyurin y Michael Lopez-Alegria. Se ha informado que el viaje espacial le costó al estadounidense de origen húngaro 25 millones de dólares USA.

Sunita Williams, astronauta de EEUU, quien ha estado trabajando en la EEI desde diciembre del 2006, se quedará ahí y ayudará a sus colegas rusos.

Nacido en Budapest en 1948, Charles Simonyi salió de su país a los 17 años de edad. Se trasladó a EEUU en 1968 y después se convirtió en el desarrollar clave de software de Microsoft Word y Excel.

Actualmente es cofundador y director general de Intentional Software Corp., con sede en Bellevue, Washington. En el 2002, la revista Forbes lo ubicó en el lugar 445 entre las personas más ricas del mundo con una fortuna calculada en 824 millones de euros (alrededor de 989 millones de dólares USA).

Durante el viaje, Simonyi llevará a cabo una serie de experimentos, como la medición de niveles de radiación y el estudio de organismos biológicos dentro del laboratorio.

Además, durante su estancia tendrá un banquete con la tripulación del EEI para celebrar el Día del Cosmonauta de Rusia, que se conmemora el 12 de abril. Yuri Gagarin fue el primer humano en llegar al espacio en esa fecha de 1961.

La nave Soyuz atracará en la EEI a las 11:12 p.m. hora de Moscú (19:12 GMT) del 9 de abril.
(Xinhua)
09/04/2007

29 junio 2006

INDIA USARÁ COSMÓDROMO PROPIO PARA LANZAR SATÉLITES SUPERPESADOS

Nueva Delhi, 29 de junio, RIA Novosti. Hacia mediados de julio, India pretende realizar el primer lanzamiento de un satélite superpesado - INSAT-4C, de más de toneladas - desde territorio propio, informa la agencia PTI. El aparato será lanzado por primera vez desde el cosmódromo hindú en Andhra-Pradesh, gracias a lo cual será posible reducir en más de un tercio los gastos en comparación con lanzamientos anteriores, efectuados desde la rampa Kourou en Guinea Francesa.

¿QUÉ PIENSA HACER RUSIA EN EL ESPACIO CÓSMICO?

Por Andrei Kisliakov, RIA Novosti. Sin lugar a duda, el presente año en Rusia podría ser declarado Año del Espacio. Basta recordar el 45º aniversario del primer vuelo del hombre a la órbita circunterrestre y el 60º aniversario de la industria rusa de cohetería espacial.

Además, ha sido reconocido el liderazgo de Rusia en el lanzamiento de satélites y ha empezado la ejecución de un ambicioso programa espacial que abarca todas las vertientes de la cosmonáutica, tanto los vuelos tripulados como la exploración del espacio con sondas robóticas.

Al mismo tiempo, las declaraciones que hacen últimamente los funcionarios de la Agencia Federal Espacial ("Roskosmos") y de la corporación de cohetería espacial "Energía" se contradicen unas a otras y obligan a plantear la cuestión como la que encabeza este comentario.

Es evidente que hoy no tiene sentido discutir en serio sobre si vale la pena o no viajar a la Luna o a otros planetas. El pragmatismo no sirve para nada en este caso porque es infinita y eterna la aspiración del hombre al conocimiento.

"Es que Rusia no tiene un programa especial para investigar y explotar la Luna -había manifestado el 11 de abril, la víspera del Día Internacional de la Cosmonáutica, el jefe de "Roskosmos" Anatoli Perminov-. Ese camino ya lo habíamos recorrido hace 30 años cuando lanzábamos sondas que se posaban en la superficie lunar..." Perminov estima que no hay necesidad de repetir ese camino. En cambio, Rusia podría ayudar a China, que proyecta desembarcar sus cosmonautas en la Luna hacia 2017. "Aparte de todo -añadió-, 'Roskosmos' ha sido invitado oficialmente por la NASA a participar en el desarrollo de los planes norteamericanos".

Parecen explicaciones razonables, pero...

En primer término, lo que había hecho Rusia tres décadas atrás es una parte ínfima de lo que quisiéramos conocer de la Luna hoy día. En segundo término, por más ambicioso y eficaz que parezca el programa chino, los avances del país asiático en materia de vuelos tripulados todavía distan mucho del nivel de la Unión Soviética de hace 30 años. O sea, la plena participación de Rusia en el programa de exploraciones espaciales de China sería evidentemente un paso atrás.

En lo que se refiere a los norteamericanos, por ahora no han presentado ningún plan concreto de vuelos a destinos lejanos. Además, los dirigentes de la NASA han confesado no hace mucho que no sabían para qué se necesitaba volar a la Luna.

De manera que el único punto donde podrían encontrar aplicación los esfuerzos de los cosmonautas rusos sigue siendo la Estación Espacial Internacional (ISS).

Pero la corporación "Energía" tiene otros planes. A mediados de abril, sus dirigentes habían presentado el concepto de desarrollo de la cosmonáutica tripulada en Rusia para los próximos 25 años.

Según el documento, la primera etapa del programa de vuelos tripulados a la Luna sería realizada con ayuda de las naves Soyuz, lanzadores Soyuz-FG y Proton, y unidades de aceleración DM. "El segmento ruso de la ISS sería aprovechado en este caso como un taller para ensamblar el módulo que descendería a la superficie lunar -explica la corporación-. Ello permitirá en el tiempo más cercano desembarcar las primeras expediciones en la Luna".

En la segunda etapa se procedería a crear un sistema permanente de transporte a la Luna. Incluiría naves tripuladas -por ejemplo, el transbordador espacial ruso Cliper- y remolcadores interorbitales con propulsores de propelente líquido para organizar los vuelos de las naves tripuladas entre la estación orbital terrestre y la estación orbital lunar. Para transportar grandes cargamentos serían empleados remolcadores equipados con motores eléctricos de propulsión a chorro y con paneles solares de grandes dimensiones. En esa misma etapa sería creada una estación orbital lunar permanente donde atracaría el módulo lunar recuperable.

En la tercera etapa sería construida una base permanente en la Luna y comenzaría la explotación industrial del satélite de la Tierra.

El programa de la exploración lunar guarda una estrecha relación con el programa de exploración de Marte.

"Para las investigaciones de Marte aprovecharemos tecnologías ya probadas, en particular, los motores eléctricos de propulsión a chorro que se utilizan en los satélites de comunicaciones y los paneles solares grandes empleados en la estación orbital Mir", precisó el presidente de la corporación "Energía", Nikolai Sevastianov.

Refiriéndose al programa de explotación de Marte, comunicó que iría ejecutándose en tres etapas: el ensayo de la nave durante los vuelos a la Luna, una misión tripulada a Marte sin desembarcar y, finalmente, el desembarco de los cosmonautas en el Planeta Rojo.

En la etapa de creación del módulo marciano serían aprovechadas las naves tripuladas Soyuz y los cargueros espaciales Progress. Más adelante, a partir de 2015, se incorporaría el transbordador espacial Cliper.

La corporación "Energía" considera que la primera expedición a Marte podría ser realidad entre 2020 y 2030. Si "Roskosmos" acepta ese programa, la pregunta sobre qué piensa hacer Rusia en el espacio cósmico dejaría de ser actual.

28 junio 2006

China muestra centro espacial para reforzar lazos

  • Corresponsales extranjeros visitan la zona de mando de lanzamientos tripulados
  • El gesto tiene por objetivo animar a otros gobiernos a participar en proyectos conjuntos

El Financiero en línea

Pekín, 28 de junio.- China mostró a los corresponsales extranjeros el centro de mando de su reservado programa espacial, un gesto de apertura para animar a otros gobiernos a permitirle participar en proyectos tripulados conjuntos.

Los periodistas que visitaron la llamada Ciudad Espacial en los barrios periféricos del noroeste de Pekín vieron el centro de control, desde el cual los técnicos han dirigido dos lanzamientos tripulados, y una escuela de astronautas adyacente.

El momento más notable de la visita fue una aparición de 15 minutos del coronel Yang Liwei, su primer encuentro con los periodistas occidentales desde que sobrevoló el órbita la Tierra en el 2003, el primer vuelo espacial tripulado de China.

"Esperamos impulsar nuestros intercambios con nuestros colegas extranjeros para aprender mutuamente", dijo Yang. "Unámonos para trabajar juntos a fin de crear un futuro prometedor para el uso pacífico del espacio".

El recorrido de 90 minutos, cuidadosamente supervisado, es parte de la ofensiva aperturista de China, que espera lograr acceso a la Estación Espacial Internacional y otros proyectos conjuntos al aclarar los temores que ha despertado su programa espacial, ligado a los militares.

"Forma parte del proceso de una mayor transparencia, que es un requisito para formar parte de los esfuerzos espaciales internacionales", dijo el analista espacial Charles Vick, del centro de investigaciones GlobalSecurity.org, con sede en
Washington.

Sin embargo, Vick opinó que Washington no accederá a la participación china en proyectos espaciales tripulados hasta que Pekín firme un acuerdo internacional para el control del comercio de cohetes de largo alcance.

"Eso sigue siendo un oobstáculo", insistió el analista. (Con información de AP)

Una venezolana podría ir al espacio

Universal.com
Moscú. Una venezolana podría convertirse en la primera astronauta latinoamericana de la historia en el marco de un acuerdo de cooperación espacial que preparan Venezuela y Rusia.

"Tenemos el deseo venezolano y la aceptación rusa para que un astronauta venezolano vaya al espacio. Y estamos sopesando que sea una mujer", dijo a Efe el embajador de Venezuela en Rusia, Alexis Navarro Rojas.

Según expresaron a Efe fuentes de Roskosmos, la agencia espacial rusa, el acuerdo de cooperación con Venezuela está ya "prácticamente preparado" y podría ser firmado durante la visita que hará a Rusia el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, la segunda quincena de julio.

El precio del vuelo al espacio, según dichas fuentes, estaría "en torno a los 20 millones de dólares".

Las intenciones de colocar a un venezolano en el espacio es de vieja data.

A principios de 2006 se dio a conocer que las autoridades rusas estaban en total disposición de colaborar con el proyecto. De hecho se estableció que para 2008 se podría estar llevando a cabo la operación.

La agencia espacial rusa debe definir las condiciones del contrato y las condiciones que debe reunir el potencial astronauta criollo, que en este caso sería una mujer cuyo nombre aún no ha sido revelado. Roskosmos le puede proponer a Venezuela el desarrollo de aparatos espaciales de teledetección de la Tierra, satélites de telecomunicaciones y vectores de uso civil, así como la cooperación en la astronáutica pilotada. La cooperación también puede implicar el envío de científicos venezolanos a territorio ruso.

EL PRECIO DE UN SUEÑO ENTRAÑABLE

Por Andrei Kisliakov, RIA Novosti. Cada año, el 12 de abril, la humanidad celebra el Día de la Cosmonáutica.

En 2006 se han cumplido 45 años del primer vuelo del hombre al espacio. También, ha resurgido el deseo de viajar a otros planetas. Por ahora se dedica especial atención a la Luna, adonde los norteamericanos proyectan volver en 2018. Igualmente los rusos estudian la posibilidad de organizar una expedición tripulada al satélite de la Tierra.

Las dos potencias espaciales ya habían cumplido sendos programas de exploración lunar y aquellos fueron unos de los hechos más dramáticos en la historia de la cosmonáutica tanto norteamericana como rusa.

Después del vuelo de Yuri Gagarin había quedado claro que el objetivo final de la competición entre los dos programas de vuelos tripulados era desembarcar un hombre en otro cuerpo celeste, por ejemplo, en la Luna. Esa tarea la planteó a la nación John Kennedy, en abril de 1961. Los éxitos de EE UU, que había lanzado en 1964 el vehículo impulsor de clase pesada Saturn 1, dejaron impresionados a los dirigentes de la Unión Soviética y en agosto de ese mismo año fue aprobado el decreto especial "Exploración de la Luna y del espacio". La tarea clave consistía en llevar a un cosmonauta soviético a la Luna entre 1967 y 1968, cuando se celebraría el 50º aniversario de la Revolución Socialista de Octubre.

Los trabajos fueron encargados a la oficina de diseño dirigida por Serguei Koroliov, quien propuso las nuevas naves tripuladas de la serie Soyuz, hoy ya célebres internacionalmente. Pero aquella etapa inicial, en 1966, era toda una maraña de problemas.

Los primeros ensayos en modo no tripulado fueron fijados para finales de noviembre. Se pensaba lanzar dos naves y acoplarlas en régimen automático. Sin embargo, la primera nave -por razones desconocidas- consumió inesperadamente todo el combustible de los propulsores de orientación, y por ello se decidió hacerla aterrizar. Pero nunca volvió a la Tierra: posiblemente quedó desintegrada tras activarse el sistema de autodestrucción de emergencia.

El 14 de diciembre, comunicada la orden de poner en marcha los propulsores del lanzador, éstos se apagaron espontáneamente. Acto seguido se activó el sistema de salvamento de la nave Soyuz acoplada al lanzador: los propulsores de pólvora elevaron a 700 metros el módulo recuperable y éste realizó un aterrizaje suave.

El tercer lanzamiento de un Soyuz no tripulado debía efectuarse el 15 de enero de 1967. Pero la nave despegó sólo el 7 de febrero y permaneció en la órbita unos dos días. Hubo fallos en el sistema de control y orientación. Además, en la etapa de frenado en la atmósfera, el calor destruyó parte del revestimiento térmico del aparato, que finalmente cayó en el mar de Aral (Kazajstán) y se hundió.

Hasta ahora se desconoce a quién se le había ocurrido en la URSS -después de los tres lanzamientos fallidos- aprobar el plan de lanzamiento de dos naves tripuladas Soyuz con acoplamiento en la órbita.

No obstante, el 23 de abril de 1967 había despegado la nave Soyuz-1 comandada por el coronel Vladimir Komarov. Al día siguiente debían partir Valeri Bikovski, Alexei Yeliseev y Eugeni Jrunov en Soyuz-2.

Los problemas no tardaron en llegar. En Soyuz-1 dejó de funcionar el sistema de orientación, se estropeó un sensor de estrellas y no se desplegó un panel solar fotovoltaico. Una nave espacial en ese estado no podría acoplarse, y el despegue del segundo Soyuz fue anulado. Komarov, a su vez, recibió la orden de aterrizar.

La primera fase del descenso transcurrió correctamente. Pero luego, cuando se abrió el contenedor del paracaídas principal, éste no funcionó. Como consecuencia, tampoco se desplegó el paracaídas de freno. El módulo de aterrizaje en que descendía Komarov empezó a girar. Automáticamente se activó el paracaídas de reserva, que abandonó su contenedor pero se enrolló a las cuerdas del paracaídas de freno. Pocos segundos después el módulo se estrelló contra la tierra a una velocidad de 644 km/h. Vladimir Komarov pereció.

Si hablamos de las causas de esa tragedia, vale recordar las palabras del proyectista de ingenios espaciales Boris Chertok, uno de los patriarcas de la cosmonáutica nacional. Pues había comentado en su libro de memorias que los servicios técnicos se veían muy apurados cuando preparaban las naves Soyuz, y que no se había podido fabricar para el plazo previsto las tapas de los contenedores de los paracaídas. ¿Cómo, entonces, iban cerrados esos contenedores?

"Es más -dice Chertok-, si se hubiera desplegado el segundo panel solar de Soyuz-1 y no se estropeara el sensor de estrellas, entonces seguramente sería lanzado Soyuz-2. Después del acoplamiento, Jrunov y Yeliseev debían pasar a la nave de Komarov, y en este caso perecerían los tres. Es muy probable que la misma suerte correría Valeri Bikovski..."

Tres meses antes, el 27 de enero de 1967, habían perdido la vida los miembros de la tripulación norteamericana que debía efectuar el primer vuelo tripulado del programa de exploración lunar "Apollo". Virgil Grissom, Edward White y Roger Chaffe fueron los primeros astronautas estadounidenses que murieron en la nave espacial.

Todo había ocurrido en el Centro Espacial Kennedy durante un entrenamiento normal y corriente. Los tres se encontraban en el compartimiento delantero del enorme lanzador Saturn 1B. Ni el cohete ni la nave llevaban combustible, y todos los dispositivos pirotécnicos estaban desconectados o desmontados.

Pero el incendió estalló y la nave, que tenía atmósfera de oxígeno, se convirtió en 15 segundos en un crematorio infernal.

Las catástrofes de Soyuz y de Apollo hicieron aplazar los vuelos tripulados, pero ni la URSS ni Estados Unidos desistieron de sus planes. El programa "Apollo" -ya renovado- permitió al hombre posarse seis veces sobre la superficie de la Luna.

A su vez, la modernización y los ensayos de Soyuz han permitido obtener una fiable nave espacial que se empleó como carguero para servir las estaciones orbitales soviéticas Saliut y la Estación Espacial Internacional (ISS).

No cabe duda que en este siglo XXI se realizarán vuelos tripulados a otros cuerpos planetarios cercanos al Sol, pero al igual que 40 años atrás, el espacio cósmico seguirá siendo hostil para el ser humano. Además, es totalmente inadmisible irrumpir en ese espacio en aras de ambiciones políticas o con motivo de fiestas nacionales, como había sido antes. La penetración del hombre en otros mundos puede ser justificada sólo con objetivos científico-técnicos concretos, y para alcanzarlos, los herederos de las ideas de Soyuz y de Apollo deberán estar unidos y actuar hombro con hombro.

ANTIGUO SATÉLITE HITCH HIKER NO TOCÓ A ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL

Moscú, 27 de junio, RIA Novosti. El antiguo satélite norteamericano Hitch Hiker, lanzado en 1963, pasó en la tarde del martes cerca de la Estación Espacial Internacional (ISS) sin tocarla, tal y como habían predicho los expertos. El viejo satélite - una de casi nueve mil piezas catalogadas actualmente como chatarra espacial - voló por debajo de la ISS a una velocidad de más de 14 kilómetros por segundo, de modo que no había ninguna posibilidad de sacar su foto, afirmó Nikolay Ivanov, principal experto en balística del Centro ruso para el control de vuelos espaciales.